
Reto 5 de meditación
Prácticas del 17 al 20 de diciembre
Cada día se desbloquea una nueva práctica
17 DIC - Meditación caminando
Instrucciones previas
Elige un lugar donde puedas caminar con tranquilidad y sin interrupciones. Si es posible, que sea un entorno natural: un parque, un sendero o un jardín. No importa el ritmo ni la distancia; solo que puedas caminar sin prisa.
Texto inspirador
Qué bello es volver a mirar un paisaje con atención. Al caminar despacio, los detalles aparecen: las formas, los colores, los sonidos, los olores… Todo está relacionado con todo. Poco a poco empezamos a darnos cuenta de que las montañas no terminan en el cielo, ni los árboles en el suelo. Que el agua y la tierra no son opuestos, sino parte de un mismo movimiento. Nada permanece igual: todo está cambiando, respirando, encontrando su lugar. Caminar así, con los sentidos despiertos, es recordar que también nosotros formamos parte de todo esto. Qué bello es ver cómo la vida se abre camino en ese eterno encuentro.
18 DIC – Meditación de pie
Instrucciones previas
Busca un espacio donde puedas estar de pie en quietud durante unos minutos. Puedes hacerlo con zapatos o descalzo, aunque si es descalzo, mejor: sentirás más el contacto con el suelo. No necesitas nada más, solo tu cuerpo en calma.
Texto inspirador
El cuerpo siempre está aquí. Sosteniéndote, respirando, ajustándose con pequeños movimientos para mantener el equilibrio. La mente, en cambio, se va y vuelve: salta al pasado, se adelanta al futuro, se distrae. Al quedarte de pie, en quietud relativa, es más fácil ver esta diferencia: un cuerpo presente y una mente que a veces está ausente. Observarlo sin juzgar ya es empezar a integrar cuerpo, mente y presente. Cuando miramos hacia dentro con sinceridad, vamos reconociendo tensiones, miedos, impulsos, reacciones. Comprenderlos abre un espacio para tratarnos con más amabilidad. Y desde ese trato más amable con nosotros mismos, se hace más natural responder al mundo con menos dureza y más humanidad. Cada vez que paras y observas, estás limpiando un poco ese terreno interno para que la bondad que ya está en ti tenga más espacio para aparecer.
19 DIC – Meditación acostado
Instrucciones previas
Acuéstate boca arriba en un lugar cómodo, donde puedas relajarte sin interrupciones. Puedes usar una esterilla, una cama o una manta en el suelo. Si lo deseas, cúbrete con una manta ligera para mayor confort.
Texto inspirador
Cuando nos tumbamos y aflojamos el cuerpo, algo se afloja también por dentro. El peso se reparte, la respiración encuentra otro ritmo y, poco a poco, las capas de tensión empiezan a ceder. Muchas veces llenamos cada hueco con pantallas, ruido o distracción, y casi olvidamos cómo es simplemente descansar y sentir. Al permitirte soltar y sentir las sensaciones de alivio, de recuperación, de simple estar, recuerdas que la paz que buscas no está tan lejos. Está aquí, justo debajo de la inercia diaria. La meditación es una invitación a volver a ese lugar sencillo: parar, sentir y dejar que el cuerpo te recuerde que también sabes descansar.
20 DIC – Meditación sentado
Instrucciones previas
Puedes sentarte en una silla o en un cojín de meditación sobre el suelo. Lo importante es que la postura sea estable y cómoda, con la espalda recta y relajada. Tómate un momento para acomodarte antes de comenzar.
Texto inspirador
Sentarse a meditar es, de algún modo, sentarse a encontrarse con uno mismo. No hace falta forzar nada: solo estar, respirar y observar lo que la mente va trayendo. Al practicar así, empezamos a ver con más claridad que los pensamientos son solo pensamientos: vienen, se van, cambian de forma. Lo mismo ocurre con emociones, sensaciones e historias internas. Están ahí, las reconocemos, pero no son toda nuestra realidad. En medio de ese movimiento aparece algo más silencioso: una presencia tranquila, como un espacio amplio que no necesita intervenir. Cuanto más nos familiarizamos con ella, menos nos sentimos atrapados por cada oleada mental. La meditación sentada es un recordatorio de que, más allá del ruido, hay en nosotros una quietud disponible, una fuente de claridad a la que siempre podemos volver.
